He despertado del sueño, como una bella durmiente que descansaba en los brazos del amor virtual en un castillo de ideas pueriles.
Ha sido bueno conocerte, pero mejor ha sido darme cuenta que tus sueños no son los míos.
Como este castillo de piedras, el mío que era de naipes se ha venido abajo. Es mejor ahora saber que no existe nada que pueda adormecer mis esperanzas de encontrar la persona que conozca que quiere y hacia donde va.
Gracias al amor de Jesús y de su Madre que me acompañan cada dia de mi vida, por hacerme comprender que el verdadero amor se base en buenas obras y no en buenas razones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario